A través del tiempo, los números se han ido cargando con una multitud de
significados. Desde siempre, han existido grafismos atractivos o rechazantes,
temidos o apreciados. Es bien cierto que una indagación profundizada de estas
preferencias o disgustos obliga a internarse en el inconsciente colectivo sin
seguridad de poder dar con la respuesta adecuada. Pero también lo es que, a
través de los siglos, cada número ha ido cargándose con un contenido histórico,
cabalístico, supersticioso o científico que ha conformado su propio
significado. No todos los números lo tienen, pero buena parte de ellos
representa una multitud de símbolos.
Número 1
Para la mirada ocultista representa lo activo, el padre, lo masculino,
el nombre. Significa el aleph hebreo cuyo equivalente español es la letra A que
inicia el abecedario y a1pha en griego, además del mes de enero que es el
primero del año y el correspondiente al signo zodiacal de Aries, que también es
el primero del horóscopo. Representa lo divino, la primera concepción del
número impar. Para los pitagóricos su representación es el punto y para los
antiguos hindúes el símbolo de la luna y la tierra.
Así, es el símbolo de la unidad, de lo único, de lo indivisible, lo que
se diferencia de todo lo demás y por lo tanto del concepto de Dios, del
universo, del comienzo (en el sentido en que lo registra el libro del Génesis).
En alquimia es el andrógino hermético, es decir, la consumación de la pareja
alquímica.
El 1 es la base de todo. Todo número no es ora cosa más que su
repetición y es su medida común. Para ?S filósofos cristianos hay sólo un Dios,
un universo, un mundo, un sol que lo alumbra. La inteligencia, el principio
activo del universo, es la mónada o unidad, idéntica a sí misma, es decir, al
número 1.
Número 2
Es la diada, la duplicidad, la multiplicidad, el principio pasivo,
sujeto a cambios y combinaciones. Si el, significa el hombre, el 2 es la mujer,
simbólicamente hablando, lo que puede ser fecundo, reproducirse, multiplicarse.
Si el 1 es el centro de todo, el fondo del ser, el 2 es el antagonismo, las
fuerzas que se oponen, lo que puede chocar entre sí. Se lo asocia con todo lo
que es par y lo que aparece de a pares; los ojos, las manos, los brazos, las
piernas, las alas.
Si actualmente mucha gente siente temor ante este número o lo rechaza,
no debe dejarse de lado que en las prácticas adivinatorias el número par es
considerado negativo y que el 2 representa de alguna manera la posibilidad del
mal, la aparición de lo negativo. Para los griegos simbolizaba lo desconocido,
el caos, lo que no aparece claramente definido y que puede resultar
perjudicial. Si los pitagóricos sostenían que el 1 podía simbolizarse con el
punto, adjudicaban al 2 la raya. Si el 1 simbolizaba a Dios, el 2 representaba
a la materia.
Para los romanos, era el más infausto de todos los números existentes.
Como adjudicaban a su dios Platón todos los presagios funestos, le otorgaron el
segundo día del mes del año. Platón combinaba al binario con la diosa liana,
estéril y despreciada y los pitagóricos se abstenían de tal manera de
utilizarlo que jamás servían una mesa con dos cubiertos ni encendían sólo dos
luces en una habitación y supersticiones parecidas. Como comprobación de este
hálito funesto, se señala que, en Inglaterra, los reyes Ricardo II, Eduardo II
y Guillermo II murieron trágicamente, del mismo modo que Enrique II en Francia
y Sancho 11, Enrique II y Carlos II en España. Sin embargo, para los nativos de
cáncer, el 2 es uno de sus números de suerte.
Pero si el 1 es la unidad -y simbólicamente, Dios desde el punto de
vista aritmético 2 es el primer número, puesto que se empieza a contar a partir
de él. Además significa el par, la pareja, el mundo manifiesto y el mundo
oculto que se contraponen, lo consciente y lo inconsciente, la realidad y el
sueño. Es el fundamento de los antagonismos primarios, de todo juego dialéctico
y de todo paso binario, .de la relación universal, de las analogías y las
correspondencias. El 2 está compuesto de 1 positivo y 1 negativo.
Número 3
Desde el punto de vista geométrico es el primer número existente, puesto
que se necesitan por lo menos tres puntos para conformar el triángulo que es la
primera figura geométrica. Es el número de la Santísima Trinidad -es decir Dios
en su expresión total- de la armonía y del equilibrio de los contrarios,
rompiendo con la dualidad y el antagonismo y aportando una nueva posibilidad
equilibradora. Para los pitagóricos es la causa de todo lo que tiene tres
dimensiones y, por lo tanto, ingresa en el terreno de la psicología. Es la
tríada, el mundo, el resultado de la inteligencia (activa) más la materia
(pasiva):
1 (mónada) - activo
+ 2 (díada) - pasivo
----------------------------
3 TRÍADA
neutro
1 (mónada) - activo
2 (díada) - pasivo
3 (tríada) - neutro
|
Desde los tiempos más remotos, el 3 era merecedor de veneración y se lo
consagraba a las cuestiones divinas. En Egipto, en la India y en Israel fue
considerado como un número sagrado. Para Pitágoras era símbolo del mundo
fenomenológico y participaba de la naturaleza de la mónada (1) y la díada (2).
Es- también el símbolo de lo eterno y para los cristianos primitivos de la
existencia, del movimiento y el equilibrio entre ambos extremos. Los hindúes lo
llamaban Rama o Guna porque para ellos había tres Ramas (fuego de tres clases)
y 3 Gunas (cualidades de tres clases). Si el 1 es lo activo, el padre y 2 es lo
positivo, la madre, por ser la suma de ambos, 3 es el Hijo. Pero no sólo
representa a la Santísima Trinidad de los cristianos sino que, en la religión
hindú, también representa a la Trinidad de Brahma (Brahma, Vishnú y Silva). Aún
hoy subsisten en la India muchos creyentes de estas divinidades. Los brahmanes
tienen 3 grandes Vedas, 3 Margas o caminos de salvación, tres Gunas, 3 Lokas
(cielo, tierra, infierno), tres joyas de la sabiduría. Siva tiene 3 ojos en la
frente.
Para los pitagóricos, los números tienen forma y la del 3 (como la del 1
y el 7) es
triangular:
0 
La Cábala consta de tres variedades y en ella 3 son los atributos de la
divinidad. Para los hebreos era Ghimel que se corresponde aproximadamente a
nuestra letra G. Es un número neutro igual que todos sus múltiplos. El 3 es
Gamma ¡)ara los griegos y el de la suerte para los nacidos bajo el signo de
virgo- Vale la pena señalar que en cada signo del zodíaco hay 3 decanatos y
entre los planetas hay 3 fortunas y 3 infortunios. Para los griegos era la base
de todo lo conocido por lo que, al realizar sus presagios, lo hacían sobre un
trípode. Bebían 3 veces en honor de las 3 Gracias, del mismo modo que dividían
el mundo bajo la égida de Júpiter, Neptuno y Plutón, las 3 divinidades. Diana
poseía 3 caras y había 3 hespérides, 3 parcas, 3 furias, 3 gorgonas y 3
harpías. Tres cuerpos tenía Gerión y 3 cabezas el Cancerbero que custodia las puertas
del infierno. Para las antiguas religiones escandinavas, la mitología indicaba
que el árbol que sostenía el mundo contaba con 3 raíces y había 3 hadas en la
morada de los dioses.
Tres eran los golpes que se daban a la puerta, 3 el conteo previo a la
señal de largada de cualquier juego o carrera, 3 las opciones que a los seres
humanos se plantean con más frecuencia
Los egipcios reconocían tres cuerpos en el ser: Dyet, el cuerpo físico;
Ka, el cuerpo fluido y Ba, el espíritu. El reino mismo de Egipto se hallaba
dividido en tres partes: el alto Egipto o las Tebaidas, el Egipto medio o
central y el bajo Egipto. Cada una de estas zonas se hallaba dividida en diez
provincias, cada una de las cuales gozaba de la protección de un dios en
particular, por lo que había 30 dioses, que se agrupaban de 3 en 3, con lo cual
expresaban simbólicamente la concepción ternaria de la realidad (mundo natural,
mundo filosófico y mundo religioso). A la vez, la ciencia jeroglífica absoluta
se basaba en un alfabeto (que ha llegado a nosotros a través de inscripciones
en piedras, tablas, muros y monumentos) en el que los dioses se representaban
con letras, las letras con ideas, las ideas con números y los números con
signos perfectos. Este alfabeto se halla contenido en el célebre Libro de Tot
en el que se inspiraron los hebreos y del que, se estima, nació el juego del
Tarot. En la realidad es la copia de una tabla de Isis, aún más antigua, que se
halla dividida en 3 partes iguales. En la superior figuran las 12 casas
astrales o celestes, en la de abajo las 12 estaciones y en la del medio los 21
signos sagrados correspondientes a las letras. Como puede advertirse, todos
estos números son múltiplos de 3.
Tres fueron los Reyes Magos que siguieron la estrella de Oriente para
llegar al portal de Belén. Tres el número fatídico de cigarrillos que no deben
encenderse con una misma cerilla pues significará la muerte para el tercero.
Asimismo, 3 son los golpes que se dan los católicos en el pecho al rezar el
pésame, 3 los antiguos golpes en la elevación y 3, generalmente, las
repeticiones en las oraciones. El signo de Escorpio contiene 3 identificaciones
(águila, serpiente y escorpión o lagartija gris). Según el Evangelio, Pedro
negó a Cristo 3 veces antes que cantara el gallo y la tradición popular
reconoce en este número al símbolo de la posibilidad, a través de dichos tales
como «no hay dos sin tres» o «la tercera es la vencida». Por último, cabe
agregar que se lo considera un número de buena suerte.
Número 4
Siguiendo el sistema tradicional de sustituir números por letras, el
nombre de María Antonieta, reina de Francia, (la 13, número generalmente
considerado fatídico. Pero en la prueba del 9, el resultado de 13 es 4. El 4 no
es considerado un número de mala suerte, sin embargo, María Antonieta se casó
con el Delfín el 16 de mayo de 1770; 16 es múltiplo de 4 o, dicho de otro modo,
es 4 veces 4. Fue la desdichada esposa de Luis XVI (otra vez 16 que es 4 veces
4) Y nació un 2 de noviembre (2 + 11 = 13, es decir 4 según la prueba del g).
Su vida infeliz culminó en la guillotina el 16 de octubre (nuevamente aparece
el 16, 4 veces 4). Por el contrario, en algunos cultos de macumba que aún hoy
se practican en el centro y nordeste de Brasil, las velas se colocan de a 4 en
la ceremonia, 4 son los floreros que se ubican debajo de la figura de cada
santo y el acompañamiento de percusión del ritual sólo puede ser realizado por
1 o 4 músicos. Las oficiantes pueden bailar- libremente hasta llegar al número
de 4 y se, hace necesaria una ceremonia previa antes que puedan incorporarse
nuevas bailarinas. Asimismo, para honrar a la diosa Yemanjá, se acostumbra sí
arrojar 4 coronas de flores al mar. En algunas prácticas de vodú o vodóo de la
República Dominicana, también el ritual es iluminado por grupos de 4 velas y
algunos creyentes enlazan una cinta 4 veces sobre su brazo izquierdo. Cuatro
eran las invocaciones a los atlantes de Tula antes de la llegada de los
españoles y aún hoy subsiste el hábito de prolongar durante 4 días la fiesta de
homenaje al mar en el istmo de Tehuantepec. En la antigüedad, la mayoría de los
pueblos se referían a Dios mediante nombres de cuatro letras como el Deus
latino o el alemán Gott. Para los árabes, lit belleza femenina se analizaba de
4 en 4 entre los componentes del cuerpo de la hembra. Cuatro son las series o
clases (le cartas del Tarot, 4 las principales casas del horóscopo en el
zodíaco y 4 los evangelistas (San Juan, San Lucas, San Marcos y San Mateo).
Para los masones los 4 elementos básicos para el hombre (tierra, aire, fuego y
agua) se hallan por gnomos, sílfides, dragones y sirenas.
Todo el Tarot se cifra alrededor del 4. Tanto en los naipes franceses
como en los españoles hay 4 palos y 4 cartas de cada número. El arcano n.o 4
del Tarot representa la piedra cúbica, es decir, la base del mundo. El hombre
se halla rodeado de 4 animales, que simbolizan sus 4 edades (infancia,
juventud, madurez, vejez). Cuatro son las estaciones del año, 4 los cuartos o
fases de la luna y 4 los puntos cardinales. Si nos remitimos al profético libro
del Apocalipsis, encontramos que son 4 las partes en las que se divide la
tierra, 4 las bestias con ojos, 4 los caballos, 4 los ángeles del Éufrates. El
4, número activo, es la tétrada y así como el 1 simbolizaba al Padre, el 2 a la
Madre y el 3 al Hijo, este número simboliza a la familia. Como es la repetición
de la unidad y también de la díada (2), es el producto tanto de uno como del
otro. De este modo genera la casta, la tribu, la familia, la reproducción.
El 4 equivale en hebreo a Daleth y en griego a Delta, cuyo equivalente
en castellano es la letra D. Se corresponde con el mes de abril y con el día
miércoles. Para los pitagóricos era de tal modo sagrado que juraban en su
nombre. Para los hindúes había 4 principios inferiores (las pasiones, el cuerpo
inferior, el cuerpo astral y la esencia de la vida) y 4 clases de
ajusticiamiento: lapidación, estrangulamiento, cremación y decapitación. El
cuaternario, por duplicar al 2, simboliza la doble dualidad, la doble
dialéctica. Es el número de la cruz cósmica, los extremos del madero de la
crucifixión y las puntas de la cruz gamada. En la Cábala, es el número del
planeta Júpiter y para la religión egipcia denotaba al dios Horus, hijo de Isis
y Osiris.
Número 5
Simboliza la aspiración al conocimiento, cuya figura geométrica es el
pentágono (5 puntas). En el Tarot corresponde a la figura del Papa. Según la
Cábala identifica al planeta Marte. Señala para el hombre él camino de la
sabiduría a través de su quintaesencia («quintaesencia» viene de la quinta esencia,
es decir el éter sutil).
Es el número del ser humano compuesto por 2 (la dualidad, la
contradicción) más 3 (la armonía y el equilibrio de los contrarios). Es un día
nefasto en los meses de enero y abril. Corresponde al día jueves y al mes de
mayo. Para los brahmanes, la identificación con el ser humano y el número llega
a tal grado que consideran que son 5 los atributos del hombre: forma,
percepción, conciencia, acción y conocimiento.
Para Pitágoras, sin embargo, el 5 era el símbolo del matrimonio por estar
compuesto por la unión del número par (2) con el impar (3), puesto que el 1 no
era incluido ya que se lo consideraba como al padre de todos los demás. De
acuerdo a su valor numérico, corresponde en hebreo a la letra Hé y en griego a
Epsilon, con un equivalente castellano (te E-H. Es el número del signo zodiacal
de Piscis y, según los pitagóricos, pertenecía a la diosa Juno, protectora de
las uniones. Tal vez por ello, en los matrimonios romanos los invitados
ingresaban al salón donde se desarrollaban las ceremonias de 5 en 5 y había
encendidas 5 velas. Le llamaban cardialis pues, del mismo modo que el corazón
en el pecho ocupaba el centro de los números, como puede verse en cualquier
teclado de digitación
1 4 7
2 5 8
3 6 9
Para la religión y las costumbres de los judíos, este número también
poseía excepcional importancia. Cinco eran las ofrendas a los sacerdotes, los
alimentos que podían ingerir en el campo, las ropas que José regaló a su
hermano Benjamín los hermanos que José presentó al Faraón y las piedras que
cogió David para pelear contra Goliath. Por otra parte, Jesús (cuyo nombre se
compone de 5 letras) predijo 5 veces su pasión y fue herido 5 veces. Para las
prácticas de magia negra, el pentágono es colocado de manera que 2 de sus
puntas queden hacia arriba, simbolizando la lucha entre el bien y el mal.
Número 6
En el zodíaco, es el número favorable a los signos de Tauro y libra.
También representa al matrimonio pues contiene 3 veces al número par (2) y 2
veces al número impar (3), lo cual simboliza la íntima fusión de vínculo. Para
los griegos era el número habitual en el que dividían sus figuras geométricas y
para los pitagóricos representaba la justicia. Según la religión de los
druidas, este número era excepcionalmente importante. Sus ceremonias más
importantes eran celebradas en el sexto día de la luna y allí comenzaba su año.
Las hierbas sagradas eran recogidas en el campo por 6 labradores. También los
egipcios solían agrupar a sus sacerdotes de 6 en 6.
De acuerdo con la tradición popular de los antiguos griegos, el sexto
día de cada mes es especialmente beneficioso para que nazca un hijo varón, pero
poco propicio para realizar la siembra. El símbolo griego de este valor es
Episemón y el hebreo Var, que se corresponden en castellano con U-V. Es un
número neutro. Se corresponde con el viernes y el mes de junio. Para los
pitagóricos era el único número adaptado al alma, la unión distintiva de las
partes del universo y lo llamaban «la perfección de las partes».
En la Cábala representa al sol. En geometría corresponde al hexaedro o
poliedro regular, pero también admite la figura del doble triángulo, que es el
símbolo de la estrella de David de los judíos que, como se sabe, tiene 6
puntas. Es un número benéfico porque también es una forma de representación de
Dios en sus dos estados trinitarios, el manifiesto y el no manifiesto. También
se lo considera el número de la divinidad en movimiento.
Número 7
Es la cifra de Dios en su unidad perfecta, el número mayor del cosmos,
el septenario generador compuesto por el 3 (de la trinidad) y el 4 (de la doble
dialéctica). Para la Cábala es la representación del planeta Venus y en el
zodíaco es el número complementario de cáncer (el otro es el 2). El 7
corresponde al sábado y al mes de julio. Nunca es un día negativo. Para los
hebreos era sagrado. Siete eran los días de la semana, 7 los brazos del
candelabro; el séptimo día del mes Adar murió Moisés, según el Talmud, que
también habla de 7 cielos. Siete fueron los guías del pueblo judío y 7 sus
profetisas. Para los romanos, su ciudad fue edificada sobre 7 colinas. Para los
griegos, 7 fueron los durmientes de Efeso. Desde la perspectiva de la religión
católica, 7 han sido los campeones del cristianismo (San Andrés en Escocia, San
David en Gales, San Patricio en Irlanda, San Antonio en Italia, Santiago en
España, San Jorge en Inglaterra y San Dionisio en Francia). Pero además, 7 son
los pecados capitales, 7 los dones del Espíritu Santo, 7 los dolores que
padeció la Virgen María, 7 las obras de misericordia y 7 los sacramentos. Según
los Evangelios, cuando Jesucristo habla del perdón se refiere a que no siete,
sino setenta veces siete...
Siete eran los planetas en la antigüedad (sol, luna, Marte, Júpiter,
saturno, mercurio y Venus), 7 los estados de la materia conocidos en el pasado
(aeriforme, atómico, nebuloso, cuádruplo nebuloso, ígneo, frío y homogéneo); 7
los dioses coptos. Los asirios creían en la existencia de 7 dioses del cielo, 7
de la tierra, 7 de las esferas ígneas, 7 dioses del mal, 7 fantasmas.
Para los cristianos primitivos el septenario era el número absoluto pues
contenía la fusión del cuaternario con el ternario (4 + 3 = 7) y el quinario
con el binario (5 + 2 = 7), es decir, de la doble dualidad (4) con el
equilibrio y la armonía (3) y de la aspiración al conocimiento (5) con el
fundamento de toda dialéctica (2). También fue un valor numérico de excepcional
importancia para los hindúes, cuya astrología se apoya en 7 planetas. En su
visión sagrada del mundo mencionan a 7 sabios, 7 castas, 7 mundos, 7 ciudades,
7 desiertos, 7 islas sagradas, 7 árboles sagrados, 7 mares sagrados y 7
principios humanos.
Para los pitagóricos, el 7 contenía todas las circunstancias de la vida.
Por ello, dividieron la existencia humana en 10 sectores de 7 años cada una:
1) En los primeros 7 años se completa el ser humano.
2) En los segundos 7 años se puede procrear, transmitir la vida.
3) En los terceros 7 años crece la barba y el vello del cuerpo.
4) En los cuartos 7 años, la energía alcanza su máximo punto.
5) En los quintos 7 años, llega el tiempo de formar una familia.
6) En los sextos 7 años, la inteligencia accede a su mayor lucidez.
7) En los séptimos 7 años, se alcanza la madurez mental.
8) En los octavos 7 años se tiene acceso a la sabiduría.
9) En los novenos 7 años, se dispensa bondad y justicia.
10) En los décimos 7 años llega el fin de la vida.
Para los monjes hindúes, los centros de fuerza de la unidad vital son 7:
1) La base de la columna vertebral (emite 4 rayos)
2) El plexo solar (emite 10 rayos)
3) El bazo (emite 6 rayos)
4) El corazón (emite 12 rayos)
5) La glándula toridea (emite 16 rayos)
6) La glándula pituitaria o tercer ojo (emite 96 rayos)
7) La glándula pineal, situada en la cabeza.
En las complicadas investigaciones de la alquimia que desencadenaron una
gigantesca evolución del conocimiento durante la Edad Media, el procedimiento
constaba de 7 fases. Para evitar el peligro de la profanación y librarse de las
presiones sociales que los cercaban, los sabios alquimistas establecieron un
lenguaje enigmático, absolutamente hermético para los profanos. Según este
simbolismo, su hogar era la casa del fuego, es decir el infierno y por lo
tanto, la casa de Satanás. Simbolizaban este reino con un triángulo que
representaba al mundo creado, al que a la vez subdividían en 4 triángulos más
pequeños, que simbolizaban la tierra, el agua, el aire y el cielo. La suma de
los triángulos volvía a dar 7, un número místico de la alquimia. Incorporando
las creencias que provenían de Oriente, los astrólogos europeos terminaron por
admitir que los perfumes, más allá de su efecto psicológico y emotivo, poseían
una vibración propia, una vibración aromática similar a la auditiva. Así, en el
siglo XVIII, las esencias se clasificaron en 7 grandes grupos:
1) Olores aromáticos (laurel)
2) Olores fragantes (jazmín)
3) Olores ambrosiacos (ámbar)
4) Olores aliáceos (ajo)
5) Olores fétidos (valeriana)
6) Olores venenosos (solanáceas)
7) Olores nauseabundos (cucurbitáceas)
También son 7, como los planetas astrológicos, los elementos que
componen la jerarquía filológica:
7) Árboles (dominio del sol)
6) Arbustos (dominio de Marte)
5) Helechos (dominio de Júpiter)
4) Hierbas (dominio de Venus)
3) Musgos (dominio de mercurio)
2) Algas (dominio de la luna)
1) Hongos (dominio de saturno)
Para los hebreos, el 7 se corresponde con el vocablo Zain y para los
griegos con Zeta. En el Apocalipsis puede hallarse que su revelación se compone
de 7 visiones dirigidas a las 7 iglesias de Asia; 7 son las trompetas que
llevan los 7 ángeles; 7 los ojos del cordero, y las copas colmadas de la ira de
Dios. Al séptimo día, según los griegos, nació Apolo. En el juego del Tarot
representa a la victoria. Las Sagradas Escrituras, los libros de alquimia, la
Cábala y hasta los tratados de brujería abundan en referencias a este número
cargado de vibraciones.
Cuatro veces 7 son los ciclos lunares. El poderoso influjo de la luna
sobre el comportamiento humano dura 28 días, divididos en 4 partes de 7 días de
duración. Estas partes se llaman novilunio, primer cuarto, plenilunio y último
cuarto.
Y el séptimo día dentro de estos 28 es favorable y asegura la
realización ión de los planes que se soñaron durante esa noche tan particular
El 7 era la cifra de preguntas que hacía la cartomántica de Napoleón I, la célebre
Mademoiselle Lenormand antes de empezar a tirar las cartas. Al tirarlas, formaban 7 montones para la
consulta. Por cierto, en cartomancia, el 7 es un número propicio para los que
proyectan viajes.
Para concluir, cabe
subrayar que la importancia de este número místico ha alcanzado tal magnitud a
través de la historia de la humanidad que aún hoy ha llegado hasta
nuestros días acompañados de un aura de misterio e incertidumbre, destacándose
en muchísimos aspectos de la vida cotidiana. Así, 7 son los sabios de Grecia, 7
las artes, 7 los ciclos en que dividían los hebreos el año sabático, 7 las
plagas de Egipto, 7 las cabezas de la Hidra, 7 las maravillas del mundo, 7 los
mares (tradicionalmente hablando), 7 los colores del arco iris y 7 las notas de
la escala musical.
Número 8
Simboliza la igualdad.
Según Pitágoras, designaba la ley natural, porque es el primero que puede
dividirse en 2 números cuadrados iguales (4 y 4). Se corresponde con el mes de
agosto y es el número favorable de los signos de acuario y capricornio. En
hebreo es Heth y en griego Eta, cuyo valor es similar a nuestra CH. La
tradición popular asigna que soñar con él es un aviso de futura pérdida de
dinero. Para los griegos, el octavo día era el mejor para encontrarse con los
buenos amigos, pero para los egipcios, el día 8 de cada mes estaba relacionado
con el pago de diezmos o impuestos. Se le considera habitualmente con un día
próspero, salvo para cuestiones financieras. En los arcanos mayores del Tarot
señala a Temis, el equilibrio.
En las antiguas creencias,
este número ha tenido singular importancia. El griego Dionisios lo tenía por
valor sagrado pues había nacido en el octavo mes. Los hijos varones de los
judíos eran circuncidados en el templo al octavo día de su nacimiento y en la
fiesta de Yanucah se encendían 8 velas. Ocho fueron las almas salvadas del Arca
de Noé y él fue el octavo que salió del arca. Su propio nombre significa «ocho
veces ocho». Por otra parte, el número de Jesucristo es 888 y se opone al
célebre 666 del Anticristo.
A través de la escritura
sánscrita y luego de la árabe, su trazo ha llegado a nosotros como un
simbolismo gráfico muy similar al de infinito:
8
0c
Esto resulta lógico pues se considera que simboliza
la unión del espíritu con la materia. En geometría corresponde al octaedro
(tercer poliedro regular). En la Cábala corresponde al planeta mercurio.
Número 9
Para los esoteristas es el
símbolo de la culminación del tiempo. Para el matemático catalán Ramón Llull
era el valor de división de sus figuras concéntricas. Para la Cábala, es el
número de la luna.
Es el 0 de la teosofía
cristiana y el de la enéada sagrada de los dioses egipcios. Se integra con
valores de excepcional riqueza, de acuerdo a los números que lo componen:
3 (equilibrio) + 3
(equilibrio) + 3 (equilibrio) = 9
4 (doble dualidad) + 3
(equilibrio) + 2 (antagonismo) = 9
4 (doble dualidad) + 4
(doble dualidad) + 1 (Dios) = 9
3 (equilibrio) + 3
(equilibrio) + 2 (antagonismo) + 1 (Dios) = 9
5 (sabiduría) + 3
(equilibrio) + 1 (Dios) = 9
5 (sabiduría) + 4 (doble
dualidad) = 9
5 (sabiduría) + 2
(antagonismo) + 2 (antagonismo) = 9
6 (justicia) + 2
(antagonismo) + 1 (Dios) = 9
6 (justicia) + 3
(equilibrio) = 9
7 (lo absoluto) + 2
(antagonismo) = 9
El 9 es el cuadrado del
ternario (3) y fue un. Número de valor sagrado para muchos pueblos en épocas
remotas. Los chinos se prosternaban 9 veces ante su emperador y en algunos
pueblos africanos los reyes exigían que sus vasallos tocasen con la frente el
suelo 9 veces antes de dirigirles la palabra. Los mogoles llevaban 9 talismanes
en el momento (le presentar batalla, el noveno hijo gozaba de favores
especiales de sus padres, las mujeres se colocaban 9 brazaletes en el brazo
izquierdo para las grandes ceremonias y los manjares sagrados debían componerse
con 9 elementos (como máximo).
Según la tradición popular,
el 9 (número favorable a los nacidos bajo el poderoso signo de Escorpio es
propicio para las cuestiones sentimentales. Fue importante para los cristianos
puesto que 9 son las órdenes de los ángeles del cielo y Jesucristo murió a la
hora novena, de donde proviene el sistema de oraciones que lleva su nombre. Los
griegos tenían 9 musas y los etruscos 9 dioses principales. En tiempos antiguos
se decía que había 9 piedras preciosas, así como 9 clases diversas de demonios.
Existe una orden entre los masones que se llama Nueve Caballeros Elegidos que
usan 9 rosas, se alumbran con 9 velas y dan 9 golpes. Según los arcanos mayores
del Tarot es «la lámpara velada» y simboliza la prudencia. Corresponde a la
letra griega Theta y al nombre hebreo Teth, equivalente a nuestra T.
Para los discípulos de
Pitágoras representa la fragilidad de las cosas humanas. Es el triángulo del
ternario, la base de toda razón y la razón de ser de todas las formas. Es el
primer número primo (3) elevado al cuadrado. No hay número que pueda ir más
allá del 9 por lo que lo comparaban con el horizonte, en el sentido en que
todos los números se comprenden en los que llegan hasta el 9, del mismo modo que
el horizonte comprende todo el mundo que puede conocer el hombre.
Número 10
Es el primer número
compuesto (1 y 0), el primero de 2 cifras y el fundamento del sistema decimal
por el que desempeñamos nuestros cálculos habituales. Es la base de la numeración
mágica y, para los pitagóricos, la suma de los conocimientos humanos al ser la
«la nueva unidad», el equivalente a 1 (que es Dios) como base del sistema
decimal: lo unidades forman la «la nueva unidad». Esta, repetida 10 veces da
100; 10 veces 100 da 1000 y así indefinidamente. Contiene a todos los números
del mismo modo que las categorías contienen todo lo conocido (la centena
contiene los números de 2 cifras del mismo modo que, por ejemplo, la categoría
«metales» contiene a todos los metales conocidos). Para los cristianos
primitivos simboliza la ley puesto que la ley de Dios se compone de lo
mandamientos. Se le llamaba «número universal» y por contener a todos los
restantes, se consideraba como una representación de la eternidad. Al estar
compuesto por el 1 que significa Dios y el 0, la nada, encierra en sí la
totalidad. Para Pitágoras, la década mística se componía de la suma de los 4
números primos:
1 + 2 + 3 + 4 = 10
Su significado era el
siguiente:
1 es Dios
2 es la materia
3 es el mundo físico
------------------------------
+ 4 es la reproducción
10 es la totalidad del
cosmos. La Cábala simbolizaba el atributo de la divinidad con la palabra IOD.
En hebreo, el numero 10 se corresponde con el nombre Iod, que en griego es Iota
y corresponde a nuestros sonidos Y, I, J. Para los caldeos era el número
místico de Nin, saturno. Es un número activo, correspondiente a La rueda de la
Fortuna y negativo desde la perspectiva lunar. Los griegos lo llamaban
panteleia, es decir «lo completo, lo realizado» y entregaban a los dioses la
décima parte de sus botines de guerra.
Para los mahometanos, hay
sólo 10 animales admitidos en el paraíso. Los antiguos rabinos sostenían que un
hombre podía divorciarse de su mujer si ésta no le había dado descendencia en
los 10 primeros años de matrimonio. Había 10 plañideras en los entierros y 10
jóvenes acompañando al esposo en las bodas. Diez milagros se hicieron en
Egipto, en ayuda de los israelitas y otros 10 en el mar Rojo.
Los judíos ofendieron l0
veces a Dios en el desierto y Moisés fue probado lo veces. Los pitagóricos
sostenían la existencia de 10 pruebas iniciáticas y para los budistas hay 10
puntos de perfección. Finalmente, cabe consignar que en los tiempos modernos,
el 10 es sinónimo de la más alta calificación que puede obtenerse al evaluar un
trabajo.
Número 11
Se trata de un número con
mala fama. San Agustín lo llamaba «número malo» y también se dice que «once es
el número de los pecados». Puesto que lo son los mandamientos y 12 el símbolo
de la gracia, el intermedio es considerado como de signo negativo, porque va
más allá de los mandamientos de Dios. En la Cábala representa la fuerza oculta
que no está bien encaminada y para los cabalistas, en la medida en que la
década representa lo perfecto, el 11 significa imperfección, es decir, lo
contaminado, lo pecaminoso. En el lenguaje de los sueños representa la
indecisión y la incertidumbre. Es un número pasivo; corresponde al mes de
noviembre y se considera que es el número de la rebelión, de los
enfrentamientos pues su representación es como 2 espadas o 2 lanzas que se
disponen a la lucha.
Número 12
Es un número sagrado y
sirve para medir los cuerpos celestes (ya desde los caldeos son 12 los signos
del zodíaco), así como los meses del año; 12 eran los discípulos de Jesucristo;
12 los frutos del Espíritu Santo; 12 las tribus de Israel; 12 los hijos de
Jacob; 12 las veces que Jesucristo apareció después de su muerte.
Este número pasivo es
considerado el sinónimo de la perfección. Doce veces 30 grados forman los 360
grados de la circunferencia. Los caldeos, los etruscos y los romanos dividían
en 12 grupos a sus dioses. El dios Odín de Escandinavia tenía 12 nombres, del
mismo modo que los rabinos sostenían en épocas remotas que el nombre de Dios se
componía de 12 letras. A la duodécima hora Adán fue expulsado del paraíso. Doce
son las piedras preciosas de la corona de Inglaterra, 12 las puertas de la
ciudad de Jerusalén y 12 los ángeles que la guardarán, según el Apocalipsis.
Según la misma fuente, en la nueva Jerusalén vivirán 12.000 hombres escogidos.
En los arcanos mayores del Tarot representa el sacrificio. En sus 12 primeros
números se encuentra la clave del total de láminas que lo componen. En Atenas
se adoptó el sistema duodecimal y Platón admitía 12 dioses en su república.
También había 12 dioses en los primitivos pueblos japoneses.
El 12 es el número de la
prudencia, del justo equilibrio, de la gracia de la forma. Para los etruscos el
cielo contaba con 12 divisiones por las que pasaba el sol cada día y dividían
sus posesiones en 12 provincias. Las 12 es la hora en la que el sol llega a su
punto en el que divide en 2 el día, y 12 es el máximo número que contienen los
relojes.
Número 13
Es, sin duda, el más famoso
de todos los números en lo que hace a la tradición popular. Para algunos es un
buen augurio mientras que otros le temen, a punto tal que existen clubes,
cines, teatros, restaurantes y otros lugares públicos que saltean este número
de butaca y hasta llegan a alterar la numeración de sus filas o mesas. Es por
todos conocida la tradición de que no deben sentarse jamás 13 personas en una
misma mesa para comer juntos, así como, con signo contrario, quienes llevan un
colgante de oro o plata representando a este valor numérico como talismán de
buena suerte. En la antigüedad, entre los pueblos nórdicos, el 12 era
considerado como número de mala suerte y en cambio el 13 les resultaba
propicio.
Según los antiguos
cristianos, habla del misterio de Dios como un símbolo de esperanza redentora,
puesto que la estrella apareció en el cielo el día treceavo del nacimiento de
Jesús para anunciar la buena nueva al mundo y guiar a los Reyes Magos. Este
número activo es considerado una advertencia para los juegos de azar si se
sueña con él. A diferencia de lo que se cree habitualmente, soñar con el 13
sugiere no jugar porque se perderá dinero. Para los griegos era un día infausto
para la siembra. Según los egipcios el día treceavo era el elegido de los
dioses para enviar a la tierra las epidemias. En los días lunares está
considerado como un número infausto.
¿Es de estos indicios
imprecisos de donde proviene la mala fama del 13 que se ha generalizado por
todo el mundo? Probablemente, la tradición de no sentarse 13 a la mesa provenga
de la última Cena. Allí había 13 comensales (12 apóstoles y Jesús) y el
resultado fue una traición, una tragedia. Pero en confines totalmente
distantes, en Escandinavia, también existe una tradición parecida: según la
antigua mitología, el dios Baldur fue muerto de un flechazo mientras los 12
grandes Dioses se hallaban sentados a la mesa. Él estaba invitado a la cena y
no pudo llegar. El 13. Número de equivocaciones mágicas, determina que en las
butacas de muchos aviones se pase del 12 al 14, al igual que en las carreras de
coches y de caballos. Sin embargo, en el pasado, los judíos lo tenían por día
propicio. Por orden de Eliazar el rabino, ayunaron 13 días y lograron superar
una grave sequía pues llovió. Había 13 cuernos en el templo, 13 mesas y 13 eran
las reverencias que se llevaban a cabo durante el servicio religioso.
En el Tarot representa la
guadaña, es decir, la transformación del hombre, según los arcanos mayores. El
oscuro, misterioso halo que rodea al número 13 y que ha llegado hasta nuestros
días conserva aún toda su fuerza. Todavía, los periódicos de todo el mundo
llaman la atención de sus lectores cada vez que confluyen en el año un día
martes de numeración 13, al que se considera como verdaderamente nefasto, sin
que jamás haya sido posible constatar su presunta negatividad.
Número 14
Según la Cábala es el valor
numérico de las transmutaciones, las metamorfosis, los cambios. Puesto que se
trata de un doble septenario (7 + 7), con frecuencia se dice que él es un
número doblemente afortunado. Los primeros médicos griegos sostenían que el día
catorceavo era decisivo en caso de fiebres pues o remitía o se agravaba de modo
indetenible. En los arcanos mayores del Tarot representa el genio humano.
Se trata de un número
pasivo, siempre vinculado con cambios en general favorables. Para los
cristianos recuerda ¡a la pasión de Jesucristo, que fue crucificado en la 14
luna del primer mes.
Número 15
Se asigna a este número
-desde los tiempos más remotos- la virtud de descubrir lo oculto y alejar los
males. En la jerga numérica popular se lo llama «la niña bonita» porque es un
sinónimo de inocencia, candor y juventud. Uno de los más antiguos talismanes
que se conocen lleva la siguiente inscripción numérica:
4 9 2
3 5 7
8 1 6
Tanto si se suma de manera
vertical, como horizontal o en Ángulo la suma de estos números siempre da 15,
confirmando su sentido de protección a quien lo lleva. Los judíos sostenían que
el 15 era un número benéfico pues a cada una de las cifras que
lo componen representan la primera y la segunda letra de la palabra <>
Asimismo, Paracelso ideó otro talismán de protección que llevaba la
figura del planeta saturno y cuyos números eran los siguientes:
2 9 4
7 5 3
6 1 8
Igual que en el caso
anterior, la suma siempre da 15.
Considerando un valor
neutro, este número era asociado por los caldeos con su dios Beltis o Mylitta,
Para los cristianos representaba la ascensión espiritual mientras que el Tarot
lo asocia con la fatalidad. Para la Cábala, anuncia al genio del mal.
Número 16
En el Tarot es la Torre en
ruinas y simboliza precisamente la ruina. No era un día fausto para los
egipcios, que aconsejaban no internarse por los bosques las noches del día
dieciseisavo ni desarrollar ninguna actividad vinculada con árboles, plantas o
elementos vegetales. Los griegos, que también eran muy supersticiosos,
sostenían que era una advertencia acerca de contrariedades e imprevistos
futuros. Ocupar el asiento dieciseisavo en el senado implicaba que las mociones
presentadas estarían condenadas al fracaso.
Se trata de un número
activo. Para los pitagóricos, sin embargo, el 16 era un cuadrado perfecto (4 X
4) y encerraba en sí el 10, suma de los conocimientos humanos. Por otra parte,
le asignaban ascendencia divina por cuanto está compuesto por 1 (Dios) y 6
(doble trinidad). Por ello lo llamaban el «número feliz».
Número 17
Es el símbolo de la
obstrucción porque aparece después del cuadrado perfecto del 16 y el oblongo
18. Tiene que ver con la locura, la desgracia, la tragedia. Junto con el 2, es
el número más temido después del 13. Viernes y 17 suele ser una combinación
fatídica para quienes creen en las supersticiones.
Curiosamente, para los
arcanos mayores del Tarot es la estrella de los magos, es decir, la esperanza.
Pero desde la perspectiva de los acontecimientos humanos, representa la muerte.
Según Plutarco, el odio y la aversión que los egipcios sentían por este número
obedece a que su dios Osiris fue muerto en el día 17 de la luna. Un niño
egipcio nacido en 17 se consideraba que llevaba en sí la mala estrella y que su
vida sería desafortunada.
Sin embargo, el 17 atrae
sobre sí las contradicciones. En algunos países de Sudamérica, los números de
lotería más vendidos terminan en 17 y resulta extremadamente difícil dar con
las variables 01717, 11717, 17117 o 17717, porque están entre las primeras que
se agotan. Asimismo, en cualquier casino del mundo puede advertirse que el 17
es uno de los números más jugados. Por el contrario, en los Estados Unidos los
martes 13 y los viernes 17 son los días del año en los que se realizan menos
casamientos. El día 17 también se advierte un decrecimiento notable en las
estadísticas en Francia y España, en lo que se refiere a matrimonios. El gran
filósofo Benedetto Croce, fiel a la tradición italiana tic aversión al 17, en
sus célebres Cuadernos de Crítica, saltó del volumen 16 al 18, para no tener
que pasar por el 17, Finalmente, cabe consignar el caso de un célebre estadista
italiano de nuestro siglo que nació un 15 de febrero (febrero es el mes 2; 15 +
2 = 17) por lo que durante toda su vida Jugó inútilmente a la lotería a números
que terminaran con 17. Su hábito no cambió a pesar de perder a su hijo mayor en
un accidente de aviación ocurrido el día 17. Su hijo menor se casó el 16 de
octubre (6 + 1 = 7), octubre es el mes 10 + 7 = 17). Finalmente, a los 71
años (17 al revés) el estadista murió un día 17. Al ser enterrado su tumba
llevaba el número de catastro 177.
Número 18
En la Interpretación
tradicional de los sueños, soñar con este número es un aviso de peligros para
la salud. Para el Tarot, su significado es de
decepción. Pero era un número importante en la religión sumeria y esta
tradición fue heredada por asirios y caldeos, que consideraban que los 18 años
constituían la edad ideal para la desfloración de las vírgenes y disponían 18 cálices
con filtros mágicos en el altar del templo. Este valor numérico puede ser
hallado habitualmente en los libros de magia ocupando un lugar preponderante
puesto que es el número de los filtros y los sortilegios.
También para los judíos,
los 18 años era la edad en el que las jóvenes debían ir al lecho nupcial. El
candelero de oro tenía 18 palmos de alto y había 18 bendiciones en la liturgia.
Finalmente, puede reseñarse que 18 años es la edad que convencionalmente se
considera que un individuo adquiere responsabilidades civiles, que se
confirmarán al cumplir los 21.
Número 19
De acuerdo con la Cábala,
se trata de un número favorable, por cuanto se halla compuesto por 1 y 9,
números propicios que, sumados, dan lo, que es el símbolo de la perfección. El
sol, el oro y la piedra filosofal se simbolizan con el 19. Para Pitágoras,
estaba vinculado con la luz, la claridad, los resplandores, los relámpagos y,
por lo tanto, con las revelaciones. Sin embargo, los egipcios le temían, pues
consideraban que tener contacto carnal con una mujer el día 19 del mes
equivalía a arriesgarse a contraer enfermedades venéreas. Los griegos, por su
parte, creían que la noche del día 19 favorecía las rencillas hogareñas.
Para el Tarot el 19 es la
luz que aporta felicidad. En los rituales demonológicos, es un número temido
por lo que los profesantes de magia negra evitan que haya 19 objetos iguales o
19 personas reunidas en un mismo lugar pues sostienen que incita al castigo o
que prepara la ira de Dios a través de su revelación. En Escandinavia, una
planta con 19 hojas es sinónimo de buena suerte para el hogar.
Número 20
En Tarot es el despertar de
los muertos y significa resurrección o renovación. Para la Cábala es el número
de la verdad, de la buena salud y de la fe inquebrantable. Para los antiguos
rabinos, un hombre que no se casaba a los 20 implicaba que tendría una vida
llena de nefastos pecado 20 corresponde al nombre hebreo de Kaph y al griego K,
equivalente a nuestra P.
Número 21
En el horóscopo simboliza
la locura, el desequilibro, la explosión de las fuerzas internas que no pueden
ser controladas. Posiblemente este significado provenga de la antigua creencia
griega de que los niños nacidos en un día 21 se hallaban más propensos que los
demás a padecer enfermedades nerviosas. Para los pitagóricos es un número
positivo porque es el triple septenario, tres veces 7, lo cual constituye
también el número de la adivinación. Pero en la Edad Media conservaba un fuerte
acento de locura, de trastorno mental y su explicación debe hallarse en que
está compuesto por 1 (Dios) y 2 (contradicción) pero en sentido inverso es
decir «la contradicción de Dios, su antagonismo>> por lo que se
relacionaba con los protestantes, los escépticos, los ateos, los herejes, los
que merecían castigo por dudar de Dios u oponerse a sus designios.
Número 22
Por el grafismo que lo
identifica, comúnmente se lo llama <
Número 24
El Jaffar, antiquísimo
sistema de computación árabe, divide el día en 24 periodos para realizar sus
cálculos. Responde de este modo a una tradición que permanece actualmente,
según la cual el día se halla dividido en 24 horas. Simboliza la perfección
total, por cuanto es 2 veces 12 (la perfección) con su contenido de equidad y
justicia (para los pitagóricos el 6 simboliza la justicia y 24 se descompone en
2 + 4 = 6).
Número 26
Es un número pasivo que
generalmente despierta animadversión. La superstición que le rodea se remonta a
épocas muy antiguas. Entre los hititas, si había 26 soldados defendiendo un
bastión, llamaban a un compañero o uno de ellos se retiraba del campo de
batalla pues consideraban que resultaba nefasto para la guerra. Los egipcios lo
tenían por un día hostil puesto que el día 26 del mes de Akit se había
celebrado el gran combate entre sus dioses Horus y Seth y el perverso Seth
había triunfado. Para los discípulos de Pitágoras, en principio significaba una
forma de igualdad (tal vez porque 2 + 6 = 8 que significa igualdad), pero una
igualdad inestable, que podía romperse en cualquier momento, absolutamente
impredecible (acaso por no ser divisible por los números primos), como las
fuerzas semejantes que se enfrentan en un campo de batalla, en el que,
indefectiblemente una de ellas saldrá vencedora y la igualdad habrá
desaparecido.
Número 28
Es un número activo, muy
propicio. Soñar con él augura dicha y generalmente se asocia con
acontecimientos faustos, tal vez porque la suma de sus componentes (2 + 8) da
10, la perfección. En la astrología china, el zodíaco se halla dividido en 28
casas.
Número 30
En Astrología, el círculo
con la configuración del cielo y los planetas consta de 360º numerados,
divididos en 12 signos (le 30º cada una. El año egipcio tenía 365 días
divididos en 12 meses de 30 días cada uno al que se le agregaban otros 5
(epagómenos) para hacer el cómputo total. Para los Árabes este número equivalía
a Lam, que en hebreo es Lamed y en griego Lambda, correspondiente a nuestra L.
Dentro del cristianismo es un número importante pues San Juan Bautista tenía 30
años cuando se lanzó a predicar en el desierto, Jesús comenzó a los 30 años su
vida pública y fue vendido por Judas a cambio de 30 monedas. El griego Hesíodo
afirmaba que el 30 era el mejor día para evaluar el trabajo de los esclavos y
repartir las raciones (del mismo modo que en la actualidad es generalmente el
día de cobro de honorarios).
En la Edad Media, se
consideraba un día malo y peligroso; posiblemente obedezca a que era el día
señalado por los usureros para cobrar sus intereses. Parece confirmarlo una
aseveración del célebre astrónomo y astrólogo italiano Piero di Cascia quien
sostiene que el día 30 no deben consultarse los astros pues inexorablemente
señalarán graves problemas económicos a quien solicite la consulta.
Número 32
Para los hebreos era el
símbolo de la sabiduría porque 32 fueron los caminos trazados por Abraham para
llegar a ella. Treinta y dos son las cartas que se leen con mayor frecuencia y,
según la tradición, 32 los pilares sagrados sobre los que se asentaba la ciudad
de Babilonia.
Número 33
Es un número neutro.
Simboliza la fecundidad, la abundancia, la prosperidad futura, la esperanza
futura. Es la edad que tenia Jesucristo al morir, lo cual significaba la
promesa futura de salvación del género humano. Es el número que hacen repetir
los médicos para comprobar la resonancia de la caja torácica.
Número 34
Es el número místico de
Júpiter, totalmente propicio. Tal vez por ello, Paracelso ideo un talismán de
buena suerte para los negocios que, en una de sus caras, lleva la siguiente
combinación:
6
12 12 4
5
10 11 8
9
6 7 12
14
6 4 10
De manera vertical,
horizontal o diagonal, la suma de estos números siempre da 34.
Número
36
Era de una importancia tan
fundamental para los pitagóricos que bajo su auspicio prestaban juramento. Cabe
recordar que, para ellos, el 6 era el único número adaptado al alma y lo
llamaban «la perfección de las partes». Treinta y seis era el resultado del 6 multiplicado
por sí mismo, es decir, potenciado. Por otra parte, los discípulos de Pitágoras
sostenían que cada 216 se producía una regeneración total del universo. Creían
en la reencarnación y consideraban que el ser humano transmutado, regresaba a
la tierra 216 años después de su muerte; 216 es el resultado de la
multiplicación de 6 X 36.
El 36 es uno de los números
del Sol, junto con el 6, el 111 y el fatídico 666. Por ello, los egipcios lo
tenían en gran consideración y sostenían que simboliza las fronteras. Más allá
del 36, toda suerte era impredecible, aseguraban. Acaso como una inconsciente
reelaboración de esta superstición antiquísima, la ruleta cuenta con 36
números.
Número 40
Cuarenta son los naipes de
las barajas españolas. Jesucristo ayunó durante 40 días, Moisés permaneció 40
días en el desierto y los israelitas deambularon durante 40 años en busca de la
Tierra Prometida. Elías, el profeta, permaneció 40 días sin comer recorriendo
los caminos que lo llevaban al monte Horeb. La escala de Job hacia el cielo
tenía 40 peldaños, Jesús estuvo sepultado durante 40 horas y subió a los cielos
40 días después, de su resurrección.
En general, el 40 significa
penitencia. Según San Agustín simboliza la peregrinación por el camino de la
verdad para alcanzar el cielo. En hebreo equivale al nombre Mem, que en griego
es Mu y en árabe Mim, cuyo sonido aproximado en nuestro Idioma sería la letra
M; 40 es el máximo valor en el Juego del tute y, en los tiempos actuales, se considera
que es la edad crítica del hombre, que da comienzo a su madurez.
Número 48
Se compone de dos números
sagrados (4 y 8) que, sumados, don otro número sagrado (12) que representa la
perfección, por lo que, desde antiguo, se lo ha vinculado a los menesteres
divinos, a los mensajes de ultratumba, a lo que llega desde el más allá. Los
egipcios creían que sus muertos reconocían el lugar en el que se hallaban
enterrados a las 48 horas y los druidas que eran 48 los peligros desconocidos.
Número 50
Es el número de las puertas
de Binah, es decir, del entendimiento. En el lenguaje de los 50 aconseja
desconfianza. En griego se lo identifica con Nu, que en árabe es Nun y en
hebreo también Nun, equivalente a nuestra N. Los neopitagóricos lo
identificaron con el nihilismo, oponiéndolo al 5 que significa la aspiración al
acontecimiento. Para los cristianos es el número con que se identifica al
Espíritu Santo.
Número 60
El Samech hebreo, el Xi,
griego, el Sin árabe, cuya equivalente es nuestra S, tienen el valor numérico 60.
Para los bárbaros provenientes del norte del Rhin, era el número de estancias
que recorría el tiempo hasta llegar a la tierra y pedir cuenta de sus actos a
los hombres. Los griegos lo relacionan de modo incierto con la finitud de la
vida. Sesenta son los minutos que componen cada hora y 60 los segundos de cada
minuto; 60 es múltiplo de 6 y multiplicando un número por el otro da 360 que es
la suma de los ángulos y el total del círculo del cielo, según la astrología.
Número 64
Para los discípulos de
Pitágoras representaba el difícil camino que da acceso a la perfección. Se
compone de 6 (el vínculo, la unión) y 4 (la casta, la reproducción) y su suma
da 10 (la perfección). Es la potenciación de 8 (8 X 8) que significa la
igualdad, por lo que interpretaban estos símbolos como el camino que se inicia
y se reproduce en la igualdad y el equilibrio para llegar a la perfección.
Además, 64 son los hexagramas de los que se compone el I-Ching.
Número 100
Simboliza a Dios en lo
absoluto, por encima de la nada, amo del infinito y de todo lo creado, único
sobre todas las cosas. Tradicionalmente se lo considera como un augurio
excelente para la salud. Vivir en una casa con el número 100, obtener un
billete que termine en 100 o ser el número 100 en alguna nómina es señal de
buena suerte. Piero di Cascia sostenía que beber de un vaso lleno de 100 gotas
de límpida agua de manantial aseguraba la longevidad de los adolescentes. Fue
un número rodeado de un halo positivo a través de los tiempos y Nostradamus, el
célebre astrónomo y astrólogo francés (1503-1566) compuso sus profecías en
cuartetas llamadas Centurias porque fueron agrupadas de 100 en 100. Para los
árabes equivalía a Qaf, para los hebreos a Qopk y para los griegos a Rho, que
seria nuestra letra Q.
Número 152
De acuerdo a los cuadrados
mágicos de los griegos, éste es el número de la Virgen María. Su nombre se
compone numéricamente del siguiente modo:
40 + 1 + 100 + 10 + 1 = 152
Pero si se plasma el
cuadrado mágico en un cuadro de tres (es decir, 9 divisiones) utilizando solamente
los números que identifican a la Virgen, resulta lo siguiente:
1 5 2
5 2 1
2 1 5
De cualquier manera que se
lea este cuadro, dará 8. Es decir que por cualquiera de sus caras forma el
número 888. Curiosamente, la suma de las letras que componen el nombre de
Jesús, también da 888.
Número 365
Desde los tiempos
primitivos y las culturas más diversas, es el valor en días en que está
dividido el año, convención que aún es válida para nosotros. Para los hebreos
simbolizaba el silencio y curiosamente, si se suma 300 + 60 + 5 = 365, las
letras equivalentes suenan mudas o silenciosas. Es un hecho igualmente curioso
que la palabra mística abraxas que aparece en los talismanes, si es
descompuesta de acuerdo al valor numérico griego, da como resultado el valor 365,
que es el tiempo en que transcurre el año.
Número 666
Este es el gran número del
sol. Se lo llama Sorath o Surt y según el Apocalipsis es el número que lleva
grabado el Anticristo en alguna parte de su cuerpo. San Juan Evangelista, su
autor, era un espléndido aritmomántico pero, a pesar de que a través de los
siglos han abundado las investigaciones al respecto, no ha sido posible
esclarecer hasta el presente cuál es la razón por la que este número designa a
la bestia, es decir al Anticristo. De acuerdo a la astrología, el sol consta de
6 divisiones. La suma de cada columna da 111; 111 x 6=666.
En el Apocalipsis se dice
que el nombre del Anticristo se compone de letras que sumadas en su valor
numérico dan el fatídico 666. Entre los numerosísimos estudios llevados a cabo
a través del tiempo, acaso el más famoso sea el que identifica a Nerón cuyas
letras en hebreo, sumadas, dan con la cifra indicada. Los protestantes, por su
parte, identificaron la suma con el Papa y con los luteranos. También le fue
adjudicado a Napoleón y a Mahoma, aunque se tiende a considerar que el quinto
emperador romano Nerón era el que definía el número, sobre todo si se tiene en
cuenta que por entonces los romanos perseguían a los cristianos.
Para los pitagóricos, el
666 simboliza el intento inútil de alcanzar la plenitud, que estaría dada por
el 777, es decir el triple septenario. Como el nombre de Jesús es 888, se
considera que supera la plenitud, que simboliza estar por encima de toda
plenitud conocida.
Número 6.666
Se trata de una
prolongación del infernal 666 y, como tal está referido a las cuestiones del
Averno. Según los esotéricos, el reino de Satanás se compone de 7 revés, 2 3
duques, 11 condes, 11 presidentes y una innumerable cantidad de caballeros que
rigen las 6.666 legiones infernales. Cada una de estas 6.666 legiones se
componen de 6.666 demonios.
Copyright © por Tarot Eli Lanma Derechos Reservados